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Por Annie Moon, mailto: kawai71@hotmail.com
Dedicado a mi mejor amiga Laura Hernández

2º capítulo: “Una caja de sorpresas”


 
 

EN EL GIMNASIO
-Chicas, esta es la nuestra-dijo Minako al resto de sus amigas.-Ann deseará no haber conocido a Trunks, ¡pasará muchísima vergüenza!
Todos se habían cambiado para hacer gimnasia. Hoy jugarían un partido de béisbol.
-Ann, ¿sabes jugar a béisbol?-le preguntó Minako en tono burleta.
-Nunca he jugado, pero se las reglas. Vigila no te rompas una uña, Minako.
Minako se sintió ofendida, por el último comentario de Ann.
Formaron dos equipos. Gotten iba con Ann, y Trunks con Minako.
-“Valla, yo quería ir con Gotten y Ann, y no con Minako. Hablando del rey de Roma, por aquí viene”-piensa Trunks.
-Hola Trunks-dijo Minako.
Él no contestó. Su mirada se dirigía a la otra banda del campo, donde estaban Gotten y Ann.
-He dicho hola-volvió a decir Minako enfadada.
-Eh... hola-contestó finalmente Trunks, que se hacía el sordo.
-¿A quién mirabas?-preguntó la pelirroja (que así es ella, pelirroja y de ojos marrones).
-A ti no te importa.
-Mirabas a Ann, ¿verdad? Si ella se interpone en mi camino para conseguir que tu seas mi novio, ella lo pagará muy caro, y ya me esta mosqueado.
-¿Sabes que piensa Ann de ti?, lo mismo que yo pienso, que eres superficial y  pija, y..., ¿Por qué no le dices a Ann lo que piensas a ella?-terminado esto, nuestro saiyan favorito ? se alejó de allí para sentarse en el banquillo.

 MINUTOS MÁS TARDE, EN MITAD DEL PARTIDO

El equipo de Gotten y Ann bateava. El de Trunks recogía y lanzaba las pelotas. Trunks estaba en el montículo, de lanzador, y a Gotten le tocaba batear.
-¡Venga Gotten, dale fuerte!-Le animaba Ann, mientras la chica acariciaba el colgante que llevaba al cuello. Siempre que se encontraba insegura o sola, lo acariciaba. Le daba fuerzas.
Los dos primeros lanzamientos, Gotten los falló, pero a la tercera le dio. Hizo un home-round perfecto.
-¡Ey Trunks, a ver si superas eso!-gritó Gotten, mientras corría por las bases.
-¡Tranquilo, la lanzaré más lejos que tu!
-¡Ann, te toca!-gritó el profesor de gimnasia. La chica cogió un bate, y se colocó para batear.
-“Valla, si se la tiro fuerte no le dará”-piensa Trunks mientras se prepara para lanzar.
-“Venga, le tengo que dar a la primera”-piensa Ann.
-¡Venga Trunks, acaba con ella!-grita Minako, desde una de las bases.
Trunks tiró la bola, y... ¡hups!, la tiró con demasiada fuerza. Gotten y Trunks notaron como el ki de Ann crecía. La chica dio de pleno a la bola, e hizo otro home-round como el de su amigo. Minako se quedó atónita, y cuando Ann pasó por delante de ella, no pudo poner en práctica su plan. Cuando llegó a la última base, todos celebraron la victoria, habían ganado el partido. Gotten cogió a Ann y la subió en sus hombros. Ya era hora de irse.
Trunks y Gotten esperaban a Ann.
-Gotten, ¿tu has notado lo mismo que yo, verdad?-preguntó Trunks.
-Su ki aumentó espectacularmente. Me pregunto como lo hizo.
-Lo que yo me pregunto es si ella es consciente de su poder.
-No lo sé, lo mejor es que se lo preguntemos. Bueno yo me tengo que ir. ¡Dile adiós a Ann de mi parte!-Y Gotten se fue volando, sin que nadie le viera.
-¡Trunks, Trunks!-él se dio la vuelta, era Ann.-Siento haber tardado, ¿dónde esta Gotten?-Ann hechó un vistazo a su alrededor.
-Se ha ido a su casa. Me ha dicho que te dijera adiós.
Ann y Trunks caminaron hasta la entrada del instituto. Un coche negro se paró, y bajó un hombre de mediana edad.
-Srta. Ann, le llevaré a su casa.
-Seimur, hoy llegaré tarde a casa. Delé esta nota a mi padre.
-Esta bien, srta. Ann.
Y el hombre se marchó.
-¿Vienen a recogerte cada día?
-Si. Me traen y me recogen a la salida.

EN CASA DE LOS NIMURA
-Señor Nimura, la Srta. Ann me dio esto para usted-le entregó la nota. Decía:
<Querido padre.
Hoy llegaré tarde, ya que voy a casa de una amiga. Le pedí que me enseñara el funcionamiento del instituto. Ann>
-Puedes retirarte, Seimur.
-Sin mi hija Ann por aquí, señores, nos será más fácil seguir con nuestro proyecto de hundir a la Corporación Cápsula-El padre de Ann estaba reunido con los científicos, secretarias y contables de su empresa, y los de la empresa Nakomi.
-¡Seosfrú, Danton! Seguid a Ann. Quiero saber quién es su nueva amiga.
EN UN LUGAR SECRETO, BAJO TIERRA
Negro, vacío, frío... Una silueta se dibujaba en las sombras. Seosfrú y Danton se encontraban allí, arrodillados a esa misteriosa sombra.
-¿Qué os ha ordenado el Sr. Nimura?-preguntó la silueta.
-Que vigilemos a Ann. Quiere saber a donde va, y conque amiga.
-¿Solo eso?
-Si señor.
-Pues yo quiero que hagáis eso, y si tenéis que arrebatarle el colgante que lleva al cuello.
-A sus órdenes, señor.

Trunks y Ann caminaban por el centro de la ciudad, dirigiéndose a la Corporación Cápsula. De repente oyeron un “miau, miau”, y miraron al suelo.
-Oh, un gato blanco-comentó Trunks.
-¿Qué haces aquí, Luz?-dijo la chica, mientras se agachaba para coger al gato.
-¿Es tuyo el gato?
-Si. Parece que iba en el coche y bajó-Ann se puso el gato en el hombro.
-Chicos, ¿queréis tomar un helado?
-Buena idea Ann. ¿Cuál es tu preferido?
-Yo no he dicho nada, Trunks.
-¡HE SIDO YO!-gritó la gata.
-¡¡¿¿QUÉ??!!-articuló incrédulo Trunks. El chico de pelo lila ? abrió unos ojos como platos, no se lo podía creer.
-Mi madre me la confió. Me dijo que la cuidara.
-Y a mí me dijo que yo cuidara de ella-dijo Luz, la gata.
-¿Y cómo es que puede hablar?
-No lo sé. Solo lo sabía mi madre... y claro, Luz también.
-Nunca había visto a un gato que...
-Gata-le interrumpió Luz.
-Vale, nunca había visto a una gata que hablara.
-Luz nunca dice a nadie que puede hablar. Solo con las personas en las que puede confiar, y parece que ella confía en ti. Por eso nos has seguido, ¿verdad?-le preguntó a la gata.
-Si. Le prometí a tu madre que te cuidaría y... así lo hago.
-Gracias, Luz-Y con una sonrisa en los labios, Ann dijo- ¡¡Yo invito al helado!!

MINUTOS MÁS TARDE
Trunks y Ann ya se habían comido el helado, y quedaba poco para llegar. Luz tenía nata hasta en los bigotes.
-Parece que te hayas caído en la nieve-dijo Trunks. Ann le limpió el morro.
-No mires a tu izquierda, pero un coche negro nos persigue.
-Ya me he percatado. Pero, ¿quién puede ser?
-Creo que son los guardaespaldas de mi padre. Querrá saber con que “amiga” voy.
-¡¿Amiga?!
-Eso es lo que le puse en la nota. Será mejor que nos escondamos, no quiero que me vean con el hijo de los propietarios de la Corporación Cápsula.-Dicho esto, Ann cogió del brazo a Trunks, sacó la lengua a los del coche, y se metieron por un callejón.
-¡Nos han descubierto!-dijo uno de los guardaespaldas.
-Vamos detrás de ellos.-contestó el otro. Bajaron del coche y los siguieron.
-¡Qué vienen!-gritó Luz.-Rápido, esconderos!
Trunks y Ann llegaron al final del callejón. No había más salida que la de trepar por las cajas. Luz subió por ellas.
-¡Venga, subid por aquí!
Se oyeron dos disparos.
-Valla, con que esas tenemos, ¿eh?-dijo Trunks en tono arrogante. Caminó hacía adelante.
-¡¿Qué haces Trunks?!, ¿Quieres que te maten?-gritó Ann-Si descubren que voy contigo me meteré en un lío muy gordo.-Ann ya estaba encima del muro. Seosfrú la vio allí arriba y disparó. Trunks reaccionó a tiempo. Voló hacía donde estaba la chica, e interpuso su cuerpo entre Ann y la bala. Perdieron el equilibrio, y cayeron al otro lado del muro, sobre el piso.
-¡¿Dónde estan?!-preguntó uno.
-¡Han caído al otro lado!-Una vecina se asomó por la ventana y gritó:
-¡Avisen a la policía!, ¡he oído disparos!
Seosfrú y Danton se marcharon. No querían problemas.
-Ann, ¿te encuentras bien?-preguntó Trunks.
-Si... eso creo. He oído un disparo y ahora estoy aquí, ¿qué ha pasado?
-Uno de esos hombres quería matarnos, o, matarte. Disparó, y me puse en medio para que no recibieras el balazo. ¿Estas bien?
-Yo sí, pero tu no. Mírate el brazo.-Trunks miró su brazo. La bala le había rozado el brazo.-Te lo curaré.
Ann se puso de rodillas al lado de Trunks, y pusi sus manos encima de la herida. Una luz azul celeste salía de las manos de la chica.
-¡¿Pero cómo...?!-dijo fascinado y sorprendido a la vez.
-Mi madre era descendiente de una poderosa familia de magos, y yo he heredado los poderes. Ella, aparte de enseñarme a utilizar correctamente la magia, me enseño artes marciales.-Ann estaba absorta en sus pensamientos.-Y al igual que ella me los enseñó, yo se los enseñaré a mis hijos... ¡La herida ya esta curada! Solo queda la cicatriz.
-Entonces el home-round de antes no fue casualidad, ¿verdad?
-No. ¿Nos marchamos?
-¡Ey, chicos! Esos dos no están, podéis salir.-gritó Luz.
Ann de un salto pasó el muro. Trunks pensaba que esa chica de ojos dorados era una caja de sorpresas.
-¡Trunks, vienes o qué!
-¡Ya voy!
 

Avance del tercer capítulo:
-Hacía mucho tiempo que no nos veíamos-dijo Bulma.
-Hace seis años que no venía a esta casa