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“El sueño de cualquier chica: Un príncipe ¿Azul?

by Lucy-ko



Bulma ya se encontraba en la cocina, estaba furiosa. Se paró junto a Vejita y sin dejar de mirarlo directamente a los ojos, como si quisiera intimidarlo, le contestó.
 
 

-¿Cena?, ¿Hambre?...¡¡Yo no soy tu sierva ni tu esclava!!, ¡Y si estás tan hambriento vete a

vete a comer a un restauran y no me molestes más! -. Bulma estaba realmente enojada.
 
 

-¡Ahhhh!¡Pero eso sí!...¡¡No vuelvas más!! -. Agregó furiosa.
 
 

Vejita no le contestó, ni si quiera volteó a mirarla. Acto seguido, cerró la nevera, al hacerlo descubrió el par de boletos de teatro que la Sra. Briefs había dejado bajo el imán, no le dio mayor importancia, se dirigió a la ventana que daba al jardín y desde allí se marchó volando.
 
 

Bulma, por un lado estaba satisfecha con su comportamiento (el de ella ¿No?), pero por el otro sentía una profunda amargura, su corazón estaba echo añicos. Otra vez volvería a llorar.
 
 

Había pasado media hora del penoso incidente, Bulma se encontraba sentada en la cocina, reflexionando sobre lo ocurrido, cuando recordó que Vejita antes de irse se fijó en algo que tenía la nevera ¿Qué podría ser?
 
 

Ella, se levantó y se dispuso a tomar el par de papeles.
 
 

-¡Ah!, pero si son los boletos de teatro que mamá me dejo -. Comentó sin mucho ánimo.
 
 

-Son para mí y... un acompañante -. Dijo tristemente, mientras recordaba las palabras que su madre le había dicho al entregarle los boletos.
 
 

-Creo que iré de todas formas, me ayudará a levantar los ánimos -.
 
 

Acto seguido, Bulma se dirigió a su habitación, se quitó la ropa y la colocó en el canasto de la ropa sucia. Lo primero que iba a hacer era tomar un baño.
 
 

Ya se encontraba bajo la ducha, el agua estaba muy caliente, le ayudaba a relajarse...
 
 

-Sí iré de todas formas - como convenciéndose a sí misma - ¿Y qué hago con la otra entrada? -.
 
 

-¡Ah! Ya sé, la llevaré igual, por si me encuentro con algún chico guapo, eso sí ¡Nada de romances, Bulma! -. Esto último lo agregó con una pícara sonrisa.
 
 

Durante todo el baño siguió “hablando” con “La Bulma” que aparecía reflejada en los espejos que adornaban las paredes de su baño.

Al terminar el baño, se dirigió a su habitación y comenzó a revisar sus “infinitos” guarda ropas.

Finalmente eligió un mini-vestido color negro, que a penas cubría (ehhhh? Uds. me entienden ¿No?), tenía un tajo del lado izquierdo, la espalda era muy amplia, llegaba hasta la cadera y el vestido se anudaba en el cuello. Se colocó zapatos de taco alto y se maquilló y perfumó.
 
 

Bajó las escaleras, tomo las entradas y se dirigió a la salida principal, en donde una vez fuera expandió un de sus cápsulas, dejando a la vista un hermoso convertible negro (justo igual al que uds. me van a regalar cuando mi página cumpla un año ¿No?).
 
 

Mientras tanto, Vejita se encontraba volando sobre la Capital del Oeste, fue ahí justo cuando recordó lo de las entradas de teatro.

No es que le gustaban esos espectáculos, pero estaba casi seguro de que Bulma iría allí y esa sería una buena oportunidad para conseguir un rica cena, aunque no quería admitirlo, también deseaba volver a verla para quedarse con ella.
 
 

-Buenas noches, ¿Esta es la fila para ingresar al teatro?-. Bulma le preguntó a un señor que se encontraba parado al final de una de las filas.
 
 

-No, señorita, miré, esta fila es para sacar las entradas. La otra fila es para entrar -. El señor la miraba de arriba a bajo. Bulma pensó que se trataba de un viejo pervertido (aunque no tendría más de cuarenta años), pero de todas formas debía ser amable y dar las gracias.
 
 

-¡Ah!, ¡Muchas gracias! -. Le dijo Bulma.
 
 

-No, de nada srta. Si quiere después de la función podemos ir a tomar un café -. La voz del hombre estaba en un tono “seductor”, y aunque se dirigía a Bulma, no la estaba mirando precisamente a los ojos, sino a sus pechos.
 
 

Bulma, que no tenía un pelo de tonta y para colmo no estaba de buen humor no pudo soportar la actitud del hombre.
 
 

-¿¡Pero qué se cree!? , ¿¡Y qué me mira así!? ¡¡Viejo hentai!! -. Grito Bulma atrayendo la mirada de todos los presentes.
 
 

-No te enojes “gatita” -. Le dijo, mientras colocaba una mano en el torso de Bulma.
 
 

Por su parte, ella estaba totalmente roja, y no solo de vergüenza, también a punto de estallar de ira.
 
 

-¡Quita tus manos del pecho de Bulma!, ¡Insecto! -. Ordenó una voz muuuuuuuuuuuy familiar.
 
 

El hombre al verlo inmediatamente quitó la mano, pero no se iba a dar por vencido así como así.
 
 

- ¡Oye! ¿¿¿Quién te crees que eres??? ¡¿El Super Justiciero?! -. Se dirigió a “la voz” en tono burlón.

Bulma, quien todavía no había reaccionado, se volteó para ver de donde venía esa voz, aunque ya lo suponía, es más era obvio de quien se trataba.
 
 

-¡Vejita!, ¿Pe... pero... qué haces aquí? Yo.... ¡Gracias Vejita! -. Bulma lo abrazó fuerte, cosa que el no se negó.
 
 

Ella se separó de Vejita, él seguía parado en el mismo lugar observándola y preguntándose por qué se había puesto ese vestido tan atrevido, si no iba a salir con nadie.

A todo esto, el hombre seguía allí parado, esperando a que el príncipe saiyan contestara a su pregunta.
 
 

-¡¿Qué a caso no me piensas contestar?!, ¡¿Eh?!, ¡Creo que me tienes miedo! -. Mientras le decía esto sonreía a todo el público allí presente con cara de “Queremos ver pelea” (esta gente nunca falta en ningún lado).
 
 

Como era de suponerse, Vejita, no le contestó, pero se acercó lentamente al hombre y se paró frente a él.
 
 

-Veo que quieres pelear, pues, para que sepas, yo he participado en el último torneo de Artes Marciales y... -. No terminó de decir su frase, ya que fue interrumpido por el puño de el príncipe, aunque lo golpeó extremadamente suave, no se notaba en las consecuencias, ya que el hombre, por efecto del golpe, había atravesado volando toda la avenida y quedó incrustado en un auto y este en una pared.
 
 

Bulma miró el par de entradas que tenía en su mano, en realidad no merecía que se la regale, pero esta vez se había comportado como una caballero, bueno, casi, como un caballero. Pero, quizás, de esta forma él le pediría disculpas, aunque no debía hacerse ilusiones.
 
 

Vejita seguía en el mismo lugar, insultando a cada persona que se le acercaba a pedirle un autógrafo. Al ver esta escena Bulma sonrió y se le acercó.
 
 

-Vejita, toma... -. Le dijo con una sonrisa.
 
 

Él tomó el boleto y la miró directamente a los ojos, su mirada era penetrante, pero no tan fría como de costumbre.

..
 
 

-¡Ah, mujer!, veo que haz recapacitado y me quieres pedir perdón por lo que pasó -. Esto lo dijo con su típico tono arrogante.
 
 

-¿Ehh? ¡¿Pero, cómo se te ocurre eso?!, ¡Eres un, eres un...! -. Otra vez se estaba poniendo nerviosa.
 
 

-Está bien. Acepto tus disculpas, deberías estar feliz de que un príncipe como yo te haga el favor de perdonarte -. Dijo sin mucho entusiasmo.
 
 

-Yo no te... está bien, “gracias por perdonarme Su Majestad, Gran Príncipe Vejita”-.
 
 

-Veo que vas aprendiendo -.
 
 

Bulma pensó para sí misma que Vejita era un caso perdido, ¿Para qué iba a discutir con él?

Si era como querer hacer entrar en razón a una pared.
 
 

Vejita tomó la mano de Bulma para quitarle la entrada, y sin soltar la mano de ella la llevó al final de la fila de entrada.
 
 

-Y dime ¿Qué hay en los teatros humanos? -. Preguntó con tono inocente.
 
 

-¿Nunca haz ido a un teatro?-. Le dijo mientras sonreía.
 
 

-Ya sé que es un lugar en donde actores brindan al público una obra, pero nunca he ido a uno, no tengo tiempo para estupideces humanas, a decir verdad las únicas veces que vi ese tipo de espectáculo, fue en Vejitasei, me pareció tan aburrido que me dormí -. Explicó.
 
 

Bulma, que tenía el presentimiento de que él se iba a ir en mitad de la obra le dijo:
 
 

-Vejita, ¿No pensarás irte a entrenar en el medio de la obra?, ¿No? -.
 
 

-Debería irme ya, estoy perdiendo mucho de mi valioso tiempo, que podría utilizarlo para entrenar, en vez de perderlo con una hembra humana -. Le contestó a Bulma, sabiendo que su comentario le iba a molestar.
 
 

-¡Oye! ¡Primero me llamas mujer, y ahora “hembra humana” ¿Y tú qué eres, un “mono saiyajin”?, te recuerdo que mi nombre es ¡Bulma!-.
 
 

El ignoró por completo su comentario, y así continuaron, en silencio, hasta que el señor que toma las entradas (N.A.: no sé como llamar al que se encarga de tomar las entradas en la puerta de la sala, porque no es ni boletero, ni acomodador.) se los pidió.
 
 

-Disculpe, ¿Boletos?, por favor-.
 
 

Bulma quito los boletos de la mano de Vejita.
 
 

-Tome señor-. Le contestó amablemente.
 
 

-Pasen, pasen... -.
 
 

¿Qué pasará cuándo ingresen al teatro? No se pierdan el próximo capítulo de “El sueño de cualquier chica: Un príncipe ¿Azul?” (parece propaganda de T.V.)
 
 

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Lucy-ko 20/2/2000
 

To be continued...